Hoy más que un post, voy a escribir un pre.

Hoy  más que un post, voy a escribir un pre.

Voy a escribirte como antes, de mi puño y letra, saludándote con cariño, intentaré que disfrutes con mis desvaríos y me despediré con la esperanza de verte pronto.

Querido amigo:

¿Qué tal estás? Perdona que haya tardado en escribirte, ya sabes cómo son los finales de mes… terminamos febrero con un taller que impartió Javier. Sí, el chico que se desapuntó de vasco para ser vascomeño; el de TheEvnt ¿Te acuerdas de él? Ese que cuando explica algo no sólo quiere que lo entiendas sino que aprendas con una sonrisa… un activista de la molonización, vamos, el profeta de la bonitez. Seguro que ya caes. Se empeñó en decir que el taller iba sobre el lado derecho del cerebro pero yo creo que se refería al ventrículo.

Estuvo genial, tenías que haberle visto. Se vino desde Cáceres con Yolanda, su mujer. El coche cargadito con el material: unos cuadernos mimados al detalle (aunque con lo exigente que es, ya tenía pensada la siguiente versión), rotuladores de doble punta y hasta un rotulador calibrado micrométrico… ahí es nada. Las mejores herramientas para que nada nos impidiera disfrutar del taller. ¿Que de qué era el taller? De Sketchnoting. Sí, no pongas esa cara de como si llevara un traje de rayas fucsias (@oyabun dixit). Si no te llegó mi carta anterior en la que te lo contaba, puedes hacerte una idea hojeando un capítulo de “The Sketchnote Handbook”, de Mike Rohde (Nooooo, no es el de Perdidos ¡Ese es Mike Dawson!).

A lo que iba. ¿Recuerdas que dejamos de ir a mecanografía justo antes de practicar los números y por eso ahora tenemos que mirar al teclado cada vez que queremos teclear uno? Pues Javier nos explicó que con el dibujo ocurre lo mismo. No es que pintemos como los niños, no, dibujamos con la misma destreza que teníamos la última vez que nos pusimos a hacerlo. Y así fue como empezó a convencernos.

Como te decía, nos vendió la moto de que esto consistía en desempolvar el lado derecho del cerebro, el de la creatividad; incluso nos dio fórmulas para hacer dibujos. ¿A ver si sabes qué es cuadrado+ (línea*2)… ¡Un vaso con agua y plato! ¿Qué te parece? Muy racional todo ¿No? Pues no. Nos hipnotizó e hizo con nosotros lo que quiso, como esos magos de la tv que chascando sus dedos te hacen perder el sentido del ridículo. Sólo que él empleó otra táctica, se puso no una camisa: la camisa. Y nos pusimos a dibujar a la par que ingeríamos drogaína mágica (léase deliciosos chuches). Bajo sus efectos lo que para cualquier mortal eran simples círculos, cuadrados, aspas… aparecía ante nuestros ojos como soles, relojes, peces, aviones, cerezas… ¡Hasta alemanes veíamos! Y nuestros dibujos se parecían mucho, salvo un par de artistas de la sala que tomaron menos chuches y veían mejor 😉
ejercicio
Yo pinté hasta una moto ¡Cómo no! ¿Verdad? Que por qué… pues por la misma razón que Ana, la compañera de Malena, prefirió no tener que hacerlo. Si quieres puedes leer cómo vivió ella el taller.

Tuvimos un recreo tan emocionante como el taller. Salimos al patio con una deliciosa merienda . Yo creo que los de La casita de pan estaban compinchados con Javier para que siguiéramos con las alucinaciones, fíjate que hasta las mediasnoches me parecían ratones que nos miraban… ¡Menuda pantasía!

Lo que vivimos esa mañana no estaba hecho sólo con cabeza. En el ambiente se sentía que estaba hecho desde el corazón, puede que fuera desde el ventrículo derecho, porque fue emocionante. Y así fue, a través de la emoción, como Javier nos ganó a todos con su trabajo; con la clave del aprendizaje, de un mensaje efectivo, de una buena experiencia… emocionando, pensando en nosotros.

Sigo haciendo garabatos pero ahora sé que son únicos y que si practico molarán cada vez más. No aprendí a dibujar mejor pero viajé en el tiempo hasta conectarme con mis dibujos casi olvidados. Javier nos hizo protagonistas del taller. Y es que así da gusto. Nos demostró que todos somos capaces de hacer Sketchnoting.

En fin, te dejo que he quedado en 15 minutos para tomar unas cañas y preparar el taller de marzo. Yo que tú no me lo perdería. Espero verte allí. Un abrazo.

PD.: como decía Will Smith en En busca de la felicidad, "Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo". Recuerda que Charrosfera será lo que tú quieres que sea.