Naturaleza, cultura y desarrollo

Naturaleza, cultura y desarrollo

Un grupo de Charrosfera visitó en San Esteban de la Sierra (Salamanca) el sábado 11 de mayo la sede de la Asociación Salmantina de Agricultura de Montaña (ASAM), la entidad que gestiona la Reserva de la Biosfera de las Sierras de Béjar y Francia.

¿Qué es una Reserva de la Biosfera? Es una figura auspiciada por la UNESCO desde hace más de 40 años que trata de combinar la protección de un territorio de gran valor natural con su desarrollo económico. Es decir, que estos espacios deberían ser sinónimos de desarrollo sostenible.

Según nos dijeron en ASAM, ya hay 664 en 110 países y 42 de ellas están en España, convirtiendo a nuestro país en el que más tiene de la Unión Europea, ya que el anterior gobierno impulsó la creación de estos lugares especiales aunque a la hora de la verdad algunos de ellos sólo lo sean de nombre. Siempre nos gustó el postureo.

Además ahora, sólo unos días después de nuestra visita, nos acaban de dar tres más para llegar a 45, adelantar a Rusia y convertirnos en el segundo país del mundo con más Reservas de la Biosfera, por detrás de Estados Unidos.

“Es un premio por la labor de estas gentes en toda la historia”, nos dijo Miriam, una de las entusiastas trabajadoras de ASAM, refiriéndose a la reserva salmantina, que tiene 200.000 hectáreas e incluye tres sierras (la de Béjar, la de Francia y la de Quilamas) y dos cuencas hidrográficas, ya que las aguas de algunos de sus ríos acaban en el Duero y las de otros, en el Tajo.

Varias especies vegetales y animales únicas, como la lagartija serrana, y ocho conjuntos histórico-artísticos, con una arquitectura muy característica, conforman un lugar con grandes atractivos naturales y culturales repartidos por 88 municipios que suman 40.000 habitantes.

La labor de la asociación es, en parte, preservar toda esta riqueza, pero sobre todo darle vida, dinamizarla con todo tipo de iniciativas, desde los concursos de pintura hasta la investigación científica o el asesoramiento a quien busque iniciar un negocio.

Para todo ello, “necesitamos aquí más que en ningún sitio la nuevas tecnologías”, nos comentó Miriam. Nuestra visita coincidió con los 1.000 seguidores de la página de la Reserva en Facebook. Las redes sociales las gestiona ASAM y suponen un gran ahorro en publicidad, aunque con la dificultad de no llegar a la gente mayor, aseguró. Tal vez en este tipo de cosas pueda ayudar Charrosfera, pensamos entre todos, en nuevas tecnologías y en difusión.

Esta tierra es el pasado y el futuro, es la tradición y las nuevas tecnologías, es la conservación y la vanguardia. Vivir y progresar en estas comarcas es un reto, como siempre ha sido la existencia del ser humano sobre la Tierra. Como nos explicaron en ASAM, la Reserva de la Biosfera es un laboratorio, el laboratorio del futuro.

Ahora que España casi está en cabeza de la lista de países por número de Reservas de la Biosfera se me ocurre que este espacio salmantino puede ser una metáfora de toda la provincia y de todo el país: es un lugar extraordinario, con grandes riquezas naturales y culturales, pero castigado por la emigración porque es difícil vivir aquí de otra cosa que no sea el turismo y el turismo no da para todo.

Sin embargo, hay productos extraordinarios, se puede combinar la tradición y la innovación, y para ello las nuevas tecnologías ayudan mucho, son una oportunidad para hacer cosas grandes desde cualquier lugar y con poca inversión. La creatividad y el trabajo pueden triunfar en la sierra, en Salamanca y en España. Y quizá en todo el mundo, como siempre ha pasado, porque el futuro de la Tierra será el desarrollo sostenible o no será nada.

Miriam decía que en las reuniones internacionales de Reservas de la Biosfera los mexicanos le comentan que no entienden cómo no vive más gente en este lugar tan fantástico. Intentemos darles la razón.