Poker de ilusiones en la sierra

Poker de ilusiones en la sierra

El pasado fin de semana un nutrido grupo de miembros de la Asociación de nuevas tecnologías Charrosfera realizamos un viaje para conocer la Reserva de la Biosfera de la Sierra de Béjar y Francia. Además de los hermosos paisajes, la riquísima gastronomía y algunos notables ejemplos de patrimonio monumental me gustaría centrarme aquí brevemente en cuatro personas que conocimos a lo largo del viaje y que representan un poker de proyectos apasionantes que os invito a conocer (en los que están implicadas junto a ellos otras personas con las mismas características) y sobre todo una manera de encarar el futuro con creatividad, compromiso e ilusión.

 

El primero de nuestro poker de protagonistas es Alex. Alex dirige (junto a su entusiasta mujer, Leticia) una "Tienda Justa" en Villanueva del Conde. Un proyecto para poder difundir e impulsar la comercialización de productos ecológicos tanto en el propio medio rural como a todo el mundo aprovechando el alcance global de Internet y que busca también potenciar la aparición y consolidación de consumidores responsables.

 

La segunda personificación de esa ilusión e implicación con un proyecto sería Miriam que trabaja en la Asociación Salmantina de Agricultura de Montaña, ASAM, entidad que impulsó y hoy se encarga de gestionar la Reserva de la Biosfera de las Sierras de Béjar y Francia, proyecto del que nos realizó un interesante resumen y que intenta hoy pese a la crisis económica, la caída en picado de las ayudas y subvenciones y la complejidad de tratar de poner de acuerdo muchos intereses divergentes y aunar voluntades también en el terreno político realizar una impagable labor de impulso de la zona (lamentablemente ya muy despoblada en términos generales) basada en una triple función de conservación, desarrollo y de apoyo logístico.

 

 

La mañana del domingo tuvimos la posiblidad de conocer a nuestro tercer ejemplo de compromiso y pasión con su trabajo: Alberto, enólogo de la bodega Cámbrico que nos realizó un recorrido por los viñedos, establecidos en los bancales de las laderas serranas y cultivados mediante técnicas ecológicas que priman siempre lograr la máxima calidad, y después nos enseñó la bodega donde elaboran los complejos y originales vinos que terminamos catando. Cámbrico es un proyecto que después de muchos años de duro trabajo parece comenzar a dar grandes frutos llegando ya a mercados de más de medio mundo con un producto diferenciado de máxima calidad elaborado mediante la conservación de variedades y técnicas locales propias de la zona a las que se añade el conocimiento y la investigación para lograr un conjunto óptimo y económicamente competitivo.

Y para cerrar el poker de ases de la ilusión, Rubén, miembro de Charrosfera, nos acercó a un nuevo proyecto, lechazocharro.com , de ganadería familiar basado en un modelo prácticamente extensivo al cien por ciento y que, al igual que en el caso anterior, intenta primar al máximo la calidad del producto para lograr en este caso lechazos churros del mejor sabor y garantía. Lechazo que tuvimos también la suerte de degustar antes de visitar las instalaciones y comprobar in situ la situación de los rebaños de ovejas y cabras y conocer de primera mano las complejas difícultades a las que se enfrenta hoy la ganadería en nuestro país.

 

 

Alex, Miriam, Alberto y Rubén personifican que en medio de esta difícil crisis existen aún muchas personas con ilusión para dar a luz nuevos proyectos que son capaces de impulsar hacía delante a base de trabajo, dedicación y total compromiso con la tarea.

 

Desde aquí, ya por último, me gustaría dar especialmente las gracias a Miguel, el organizador del viaje,  por su interesante iniciativa y por permitirnos descubrir estos ejemplos que conjugan tradición e innovación y que demuestran que es posible plantear nuevos modelosde gran interés a un mundo donde se piensa que está todo "inventado" y desde zonas que muchas veces "no salen en los mapas" cuando uno piensa en desarrollo económico o innovación y que injustamente se encuentran muchas veces por ese menor potencial económico y demográfico (sobre todo en términos electorales) olvidados por parte de las empresas, los políticos y nosotros, los ciudadanos.