Arte, saber y toros

Arte, saber y toros

“Si fuera el láser más potente de España, estaría en Madrid, no en Salamanca”. Esta frase la pone en boca de un niño Luis Roso, director del Centro de Láseres Pulsados (CLPU), cuando cuenta una anécdota que le ocurrió –no sé si una vez o varias– en la visita de unos incrédulos escolares a las instalaciones de la Universidad de Salamanca. Pero sí: desde hace una década aquí han estado los láseres más potentes del país y en este recién estrenado 2013 un nuevo edificio en el Parque Científico de la Universidad de Salamanca acogerá uno de los 10 láseres más potentes del mundo, que permitirá, entre muchas otras cosas, realizar investigación biomédica de vanguardia.

Sin embargo, la investigación biomédica ya es uno de los puntos fuertes de Salamanca, con la presencia de algunos de los oncólogos nacionales más destacados, que participan en importantes proyectos internacionales. Al igual que está empezando a pasar con el láser, ser punteros en investigación biomédica ha derivado en la creación de empresas en este sector. Alguna de ellas desarrolla, por ejemplo, nuevos productos diagnósticos que distribuye en hospitales de todo el mundo.

En el sector de la Informática los casos de éxito se multiplican, porque el potencial de las universidades salmantinas no sólo hace posible la creación de empresas de base tecnológica, sino también la instalación de grandes compañías como Indra o INSA a la caza de jóvenes bien formados. Y lo mismo ocurre con otras muchas disciplinas.

A pesar de todo, para la mayoría de la gente, niños y mayores, salmantinos y foráneos, la Universidad de Salamanca no es más que una fachada plateresca con una rana. Si nos quedamos ahí, en la fachada, es la ciudad del rancio eslogan “arte, saber y toros”.

No, no tenemos las mejores universidades del mundo, sólo una de las más antiguas, pero ¿sabemos lo que tenemos, para qué sirve y qué potencial tiene? ¿Sabemos lo que se mueve dentro y fuera y sobre todo a su alrededor?

Aquí no sólo hay piedra y ladrillo, también hay innovación. Puedes buscarla, informarte, moverte, contribuir a crearla y a comunicarla. Lo tienes más fácil que nunca: tenemos tecnología, tenemos internet, tenemos información. Y algunos tenemos muchas ganas: tenemos Charrosfera. Puedes hacer que la innovación no deje de crecer. O puedes quedarte en la fachada, con los viejos tópicos de pensamiento infantil, y marcharte de aquí dando por supuesto que todo es estética.

Al fin y al cabo esto es Salamanca: arte (digital), saber (aplicado) y (hasta un centro de investigación dedicado a los) toros. Pero deberías saber que en esta ciudad, incluso si te quedas sólo en las fachadas, puedes ver un astronauta.