Así es amigos. Solo a un periodista medianamente trastornado puede ocurrírsele asistir al I Encuentro Nacional de Valleys sin tener más que los conocimientos justitos de tecnología para pasar el día. Pero así soy yo, un inconsciente integral, amante de las emociones fuertes y el buenrollismo productivo. Suena un poquito a comuna hippie, pero es la verdad ¿Por qué si no voy a unirme a Charrosfera, si no es para aprender y trabajar con gentes variopintas, al menos tan “locas” como yo?

De entrada llego tarde al evento, celebrado en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Castilla y León, en Salamanca (Noche larga, no queráis saber más). Con todo el mundo allí más concentrado que una pastilla de Starlux, se me ocurre desparramar por la sala con mi (sexy) cuerpo serrano en mitad de la presentación de Betabeers, interrumpiendo a Miquel Camps quien, poco después, descubro que es una especie de medio gurú y referencia en el sector. Genial. Como ya me cuesta tanto llamar la atención… Total, que me había perdido las presentaciones de Cachirulo Valley (Zaragoza), Bellota Valley (Extremadura) y CyLicon Valley (Valladolid) Me sorprendió la cantidad de gente que había asistido. No estaba demasiado encima del proceso de inscripción y no pensaba en semejante éxito de afluencia. Mentalmente anoté: primer tanto para Charrosfera. Esto marcha.

A medias entre Jesús Merino y el gran David Bonilla (a quien admiro y conocí personalmente) tiraban del asunto hacia adelante. Todo se desarrolló según lo previsto y fueron desfilando el resto de Valleys, los presentes y los ausentes. ZamCode (hijos adoptivos de Charrosfera desde ya), los gallegos de Lacón Network, los “euskaldunes” de La Mêlé, Tetuan Valley, la propia Charrosfera… Pululando por allí, mi amigo Carlitos – entre otros – sacando fotos como un loco y Miguel en plan pro, con el seguimiento en vídeo. Todo perfecto y casi en hora. Segunda nota mental: es casi imposible que con solo tres semanas de organización previas al evento esté saliendo todo tan bien. Pues sí, se puede. Cosas de la directiva, que son así de buenos.

También nos contaron los chicos de La Rana City lo que habían organizado en la #charrymkana del día siguiente. Papeo en el Doze, sesión de risoterapia – para prevenir las tentaciones sesteadoras –, presentación de Event Mountain, sesiones de debate ¡¡con pausa para comer hornazo!! (Gracias, Berto) Y, por la noche, cenita en El Corrillo, con todo el mundo de tiros largos, y luego copitas en Las Cavas del Champán. En la cena, Noelia y servidora hasta improvisamos una entrega de premios en coña, para agradecer todo el trabajo y la asistencia. Al día siguiente me perdí la #charrymkana pero, a juzgar por las fotos… espectáculo. Dantesco, pero espectáculo J Durante los dos días, los smartphones a mil por hora, los timeline echando humo e imagino que alguna lesión de pulgares y de túnel carpiano. Hasta salimos en los medios y todo. Resumen: Todo niquelado, aunque parezca increíble. ¿Cosas mejorables? Seguro ¿Ganas de montar otra movida pronto? Ya podéis apostar.

Creo que no me va a dar el Twitter para agregar a tanta gente maja como la que he conocido este pasado fin de semana. De hecho, amenazo con llamar a alguno que otro para enredarlo en Salamanca La Nuit (Alberto, Saúl… quedáis avisados). Pero, aparte del rollito comuna hippie del que os hablaba antes… vamos a ponernos un pelín serios. Solo un rato ¿eh?

Interpreto este Encuentro Valleys como un necesario pero inevitable pistoletazo de salida. Con todo tan jodido como está, nadie va a venir a sacarnos del hoyo. Nadie mejor que vosotros sabe la cantidad de talento que tenéis y del que estáis rodeados. Aprovechadlo, enseñadlo, compartidlo con los demás. He visto demasiado talento junto en un mismo sitio como para que se desperdicie. El desvirtualizar a gente a quien sigues en la red está muy bien, pero, por encima de todo, está vuestro talento. El de todos, en realidad. Por eso nos juntamos, para eso trabajamos juntos. Se puede hacer. Los de Charrosfera lo hemos demostrado y en toda España hay muchos como nosotros. ¡¡“Semos legión” muchachada!!. Es la primera pica en Flandes, pero habrá más. Muchas más. Aprenderemos los unos de los otros, compartiremos y trabajaremos juntos. Es la única manera de quitarnos la porquería de encima. El co-working, el networking y todo ese rollo que a los ignorantes como yo le sonaban a mojiganga (toma referencia cinéfilo-friky) existe y funciona. Y, para colmo, se me cae un mito: los geeks y los frikis de la informática son gente con la que me puedo ir de fiesta. El acabose, vamos.

PD: Si me olvido de citar a alguien “guardarsus” los cócteles molotov. Que aún no me he recuperado. (Cosas de la edad).